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O VPH, es el virus causante de muchas lesiones en piel, mucosas y de las células en el cuello del útero (matriz o cérvix). Su principal vía de transmisión es la relación sexual, pero hay otros mecanismos

El VPH es muy común y muchas personas no saben que lo tienen. Existen más de 120 tipos diferentes de VPH, de los cuales sólo algunos se consideran de alto riesgo y son los causantes del cáncer de cuello uterino. Otros más pueden causar verrugas o condilomas genitales. Las verrugas también pueden ser tratadas.
Cuando una mujer se infecta con ciertos tipos de VPH de alto riesgo y no elimina la infección, pueden aparecer células anormales en el revestimiento del cuello uterino. Si no se descubren pronto y se tratan, estas pueden convertirse en lesiones pre-cancerosas y, posteriormente, en cáncer. En la mayor parte de los casos esta evolución tarda varios años, aunque en raras ocasiones puede producirse en periodos de meses.
La infección por el VPH puede no tener signos ni síntomas, por lo que probablemente no sabrás que la contrajiste. La mayoría de las mujeres son diagnosticadas de infección por el VPH a raíz de un Papanicolaou anormal (PAP).
La prueba de Papanicolaou se realiza por un médico especialista en patología, es una tinción que se hace a las células que se obtienen del cuello de la matriz o cérvix. Esta prueba ayuda a encontrar anormalidades en las células de su cérvix que pueden convertirse en cáncer.
El cáncer de cérvix se puede prevenir
Las células pasan por numerosos cambios antes de convertirse en cáncer. La prueba del PAP descubre estas anormalidades en una fase temprana, mientras todavía pueden ser tratadas o curadas.
En este caso, es posible que se requiera de una prueba específica para determinar específicamente el VPH. En todo caso, deberá eliminarse cualquier factor que pueda alterar los resultados, como una infección vaginal, y luego repetir el PAP.
Si la prueba del VPH resulta negativa, entonces se deberá dar tratamiento y repetir el PAP hasta que el resultado que arroje sea, cuando menos, dos veces normal.
Si la prueba del VPH resulta positiva, se requerirán otros estudios como una colposcopia y se iniciará el tratamiento según las necesidades propias del caso.
En la mayoría de las personas, las defensas del organismo son suficientes para eliminar el VPH. De no ser así, algunos tipos de VPH causan verrugas genitales o condilomas mientras que otros tipos originan alteraciones en las células que revisten el cuello de la matriz, las que pueden conducir a lesiones pre-cancerosas e incluso a cáncer cérvico uterino.
Son excrecencias de color de la piel causadas por ciertos tipos de VPH. Suelen aparecer en los genitales externos y cerca del ano, tanto en mujeres como en hombres. Con menos frecuencia se localizan en el interior de la vagina y el cuello uterino.
En ocasiones, las verrugas genitales desaparecen espontáneamente sin tratamiento, pero no se puede saber si permanecerán así o si aumentarán de tamaño. Existen soluciones tópicas para aplicar sobre las verrugas, mientras que algunas de estas lesiones pueden eliminarse por congelación y cauterización. Si estos métodos no resultan, se puede recurrir a la extirpación quirúrgica.
Realizar el PAP oportunamente ha disminuido la incidencia de esta enfermedad en todo el mundo.
Recientemente ha habido avances en la lucha contra este tipo de cáncer, tales como la citología en base líquida e, incluso, un par de vacunas preventivas.
Las recomendaciones específicas para el uso de la vacuna del VPH son:
Es importante saber que la mayoría de las vacunas tienen que volverse a aplicar 5 o 7 años después de la primera dosis.
Finalmente, la vacuna no evita el cáncer cérvico-uterino, lo previene contra dos de los subtipos de virus altamente oncogénicos. Quedan muchas preguntas por aclararse para extender su aplicación a otras afecciones.